         

                                          
                                                     I

 Llora solamente 
 En tu soledad
 Esa es tu debilidad
 Y no la debes mostrar.

                                                   II

 S ms fuerte
 que el vendaval:
 golpea con fuerza
 los rostros
 pues algn da
 Te escucharn.

                                                 III

 No recojas de los rboles
 los frutos cados:
 Ellos ya no son
 Y t debes seguir siendo.


                                                  IV



 Si te asusta la muerte
 No te llenes de vanidad:
 no hables del ms all
 ni de tu santidad
 pues no eres ms que una
 piedra dura de talar













                                      V

Has del silencio tu anfitrin,
medita con l:
aprende a escuchar los
sonidos de la noche
Y los ruidos del da.

                                   VI

No creas que porque
Salga el Sol,
la luz vendr
ni por que llegue la noche
ella se apagar:
recuerda siempre que
T la has de encender


                                  VII

Te engaaron cuando
te hablaron del Alfarero:
el barro coci ante de
que lo moldeara,
pues su horno fue su vida:
entonces no te calcines
pensando en ella.

                                VIII

Si te encanta el Cielo
no suees con l:
hndete entre el fragor
de la tierra y lo
estril del Hombre

                               IX

Tampoco creas que
puedes mirar ms
de lo que puedes divisar:
recuerda que la niebla
es causa de tu ceguera.

                               




                                   X

Hay poetas que hablan verdades
y otros necedades:
tu nica verdad
Es el surco del labriego.

                                  XI
No eleves la cruz
hacia las estrellas:
Recuerda que la vida es tu cruz.

                                  XII

Las trompetas te engaan:
piensa solamente que ellas
anuncian la soberbia
Cuando suenen por ti..


                                  XIII

Tanto en el aire
como en el mar hay profunidad:
todo depende de lo que
quieres hallar.

                                XIV

La abeja saca su fruto de la flor:
T lo debes sacar
de dnde jams pienses
Que puede estar.


                               XV

El secreto de la vida no es lo que se busca
Si no lo que se halla.
Pero no creas que porque hallas poco
debes buscar poco:
Esa ser tu perdicin.






                                   XVI

Si el silencio te abruma
aprende a escucharlo:
recuerda que l es l
Padre de tu soledad.

                                 XVII

Piensa mucho, habla poco
pero cuando lo hagas
trata de que todo lo pensado
Jams pueda ser borrado.


                               XVIII

Si agonizas no te martirices
ya que ello anuncia
Tus ltimos das de soledad.

                               XIX

Hay muchos campos
y muchas luchas que perder:
en todo ello se van los seres queridos
Y se quedan los enemigos.


                             XX

De entre todos los guerreros
elige a tu conciencia:
De entre el hasto elige la vida.
De entre lo que haces elije la projimidad
pero recuerda que siempre alguien
Te puede traicionar.












                                    XXI


No creas que porque riegues las flores
da a da, ellas no se marchitan,
Pues tambin a ellas les llega su da.
Trata entonces de regar 
En terreno frtil si mucho no confas.


                                    XXII

No te asombres que las hojas
las recoja el viento
pero siempre pon mucha atencin:
cunto ms fuerte
Ms lejos las arrastra.


                                   XXIII

No pienses que porque tengas fro
no puedes hallar calor:
Busca siempre no estar desamparado.


                                 XXIV

El pjaro canta y el hombre re:
Adivina, adivinador! :
Cul de los dos es el ms feliz?.


                                XXV


No mires con desprecio
a lo que no conoces:
Ms bien desprecia lio que conoces.














                                               SEGUNDA PARTE





                                          MAXIMAS DE UN SOLITARIO
                                          ( LA MISTICA DE LA VERDAD)


                                         AFORISMOS Y PROVERBIOS








           
























                                 I

Mudo sinnimo de la amistad
Es la Verdad.


                               II

Testigo del silencio
Es tu profundidad.

                            III

Camino de solitario
Es tu sinceridad.

                          IV

El Pastor cubri sus huellas
con el hielo del destino:
sus ovejas no hicieron ms 
Que seguirlas.

                          V

Que las flores no te agraden
por sus colores,
Pues siempre hay algo 
Ms en ellas.

                         VI

Las palabras y las semillas
son la misma cosa:
no son hijas del viento
Si no de la tierra.

                        VII

La lluvia limpia
todas las heridas
Menos las del Alma.

                      




                                 VIII

Del Manantial 
bebers la Sabidura
Pues cristalina es su agua.

                               IX

Cuando lo hagas
bebe a sorbos
pues t eres instante
Y ella eternidad.

                               X

El agua fresca
calmar t sed
siempre que sea
De ignorancia.

                             XI

Entre los hombres
hay rumiantes y pedantes:
Son distintos tipos de sedantes.

                            XII

En la agona del instante
Est el vrtigo de la desesperacin.

                          XIII

De entre las alturas
elije el abismo pues
As conocers tu cada.

                        XIV

El Profeta 
canta al Universo,
los pjaros a la vida.






                     XV

Los ojos que escrutan
los astros tambin
Saben del silencio.

                  XVI

Con la mirada atenta

no basta:
Falta la voluntad.

                XVII

Las encrucijadas de la Vida
Son la irona del destino.

              XVIII

El que se re del destino
se re de la Vida:
pero quin tiene
La carcajada tan grande?.

             XIX

Recuerda que el tiempo pasa
y por ms que te seale,
 tu slo conoces su sombra

 
             XX

Aquel que tiene Fe
No se salva de la duda.

           XXI

El tiempo es poeta porque
Nos regala su nostalgia.

         XXII

Lo absurdo no es que te conozcas
Si no que te desconozcas.




             XXIII

La primavera est en todas las cosas
Aunque estas tengan su invierno.
 

           XXIV

El que atrapa el instante

Muere con l.

          XXV

El ladrido de un perro es ms sabio
Que muchas doctas filosofas.

        XXVI

Si desesperas por el maana
no vers el ahora, pues construyendo,
Construyendo, todo se va haciendo.

       XXVII

Las ideas por ms claras que fueren
Siempre son ideas.

     XXVIII

La lea da el  fuego pero l la enciende.

    XXIX

El hombre adora el misterio
Porque no lo conoce.











                            XXX

T eres una vieja estrella
que no escucha mi corazn:
al latido de mi ser,
El silencio de tus pupilas.


                           XXXI


He escrito tiempos inflamados

de silencios y he escrito silencios,
inflamados de tiempos, 
pues es ha sido mi vida:
Vivir el tiempo en silencio
Y darle al silencio su tiempo.

                         XXXII
Sin ti, Mujer
La vida es una palabra muerta.

                        XXXIII

El destino del escritor 
es conocer lo que no est escrito


                      XXXIV

Mi pluma medita en el silencio
De mi soledad.

                     XXXV

Dicen que soy Poeta porque 
acaricio las flores con mis palabras














           A la memoria de Jalil Gibrn e inspirado el el
          Texto de Isaas 40:3: ``Voz clamante en el desierto 



















                                      ESCUCHA AMRICA






































                                                  I


El canto de tu noche
bajo la estrella que lo seala
siente la voz del Profeta 
Que ha de surgir.


                                                  II

Tus pjaros son sus palabras
Que siembran su sueo de hermandad.

                                                III

Su vida corre 
En las brisas de tus montes.

                                               IV

En las colinas de tus deseos
Vers su sombra surgir.

                                               V

El surco del Labriego
Conoce sus pasos.

                                               VI

Recuerda Amrica:
en tus piedras se forja
La rudeza de su destino.

                                              VII

Tus vientos siembran su alma
De hondas dudas.

                                             VIII

Su camino hecho a Sol y Hacha
Ha visto Soles y Mares partir.

                                             


                            IX

Su mirada empaa
La gloria de la hipocresa.

                             X

Te sealo Amrica
el dolor de un hermano
Que calla su amargura.

                            XI

l es hombre porque ama al hombre.

                           XII

La Luna epitafia sus das
Pero el Sol dignifica su vida.

                          XIII

Porqu tus palomas tienen
El pecho blanco de azul sin cielo?.

                        XIV

El conoce las estelas de su noche.

                       XV

En los manantiales de tus montaas,
Se encuentran los ojos de Dios.

                      XVI

La mstica de sus pasos,
Acompaan al corazn del Universo.

                    XVII

Busca en su pasado
La sombra de su destino.




    


                    XVIII


      Para:Francisco Luis Bernrdez por  La ciudad sin Laura 

Tus flores, Amrica.
Son el Alma del Sol.

                   XIX

    Para: R.Tagore

El ro conoce el llanto 
de las piedras que corroe.

                   XX

Su palabra
Homenaje al Silencio.

                  XXI

El Universo ensea las cosas
que el Hombre no debe hacer.

                 XXII

Encender lmparas es tambin 
 Trabajo del Labrador.

                XXIII

En su vuelo los pjaros
Escriben los Nombres de Dios.

              XXIV

El hombre prefiere,
Ms que ver, creer.

            XXV

El silencio perturba
Slo a los insensatos.





          XXVI

No slo bajo el Mar 
Hay profundidad.

        XXVII

Quin puede decir No
Al S del Poeta?.

      XXVIII

Poeta y Labrador:
Un mismo camino.

       XXIX

Descubrir no es otra cosa que
Una forma diferente de buscar.

     XXX

Enciende lmparas
Buscando tu destino.

  XXXI

El Profeta  azota
Los vientos del alma.

  XXXII

El alma del Profeta
Es el Universo de los Senderos.
 
 XXXIII

Prefiere la ebriedad del pobre
A la sobriedad del rico.

XXXIV

En los surcos slo las 
huellas del Profeta perduran.



 XXXV

Huyendo de tu sombra
No busques la noche.

XXXVI

Siembra de noche 
Para que crezca de da.

XXXVII

Porque hay misterios
(Hay senderos!.

XXXVIII

Alabando al da
se desconoce la noche.

XXXIX
       Para: Antonio Machado

Poesa y Profeta:
Un camino y un Caminante

XXXX
La poesa paga tributo
al smbolo

XXXXI

La desgracia de la manzana
Es haber sido comida.

XXXXII

Busca al Smbolo 
Que es el Padre de la Palabra.

XXXXIII

El sueo es el privilegio
de los dormidos.




XXXXIV

De la semilla aprendi
La esperanza.

XXXXV

El ocano,
Pjaro altanero.

XXXXVI

El martillo codicia
La injusticia.

XXXXVII

En vano, la ingenua hormiga
Pide clemencia al arrogante zapato.

XXXXVIII

El perro ensea al hombre
A buscar sus propios pasos.

XXXXIX

Dicen que la hormiga calla
Porque es viajera.

L
Cada rama de un rbol
Es un mundo.
Y el Profeta es un pjaro
Que salta de mundo en mundo.

LI
Tus lgrimas, mujer,
son reproches del cielo
Que son tus ojos.

LII
Somos cenizas 
De mil soles.




LIII
La raz cree en los caprichos 
Del rbol.

LIV
El martirio del muro
Son sus piedras.

LV
Muros caprichosos aquellos que
Desgranan su roco nocturno.

LVI
El barro es la espina
del Alfarero

LVII
Congoja de una estrella,
Ver la Rueda girar.

LVIII
En el desierto
Supo amar sus lgrimas.

LIX
Pjaros madrugadores
Que invitan a despertar.

LX
Tu Alma, Mujer
Es un grano del Sol.

LXI
El estircol humano tiene
Riza de serpiente.

LXII
El pjaro cree en el hombre
Anidando en su ventana.

LXII
Pequeos deleites de los vientos
Ensearnos sus vuelos.

LXII
Vergel de lgrimas
Aquellas hojas que caen.

LXIII
Frgiles labios de trigos
Como paloma en el destierro.

LXIV
La Luna piensa en s misma
Cuando el Sol no la saluda.

LXV

En tus ojos v hoy
la paloma que me miraba ayer.

LXVI
En su sueo de gigante
la hormiga es hermana
del Elefante.


      Antonio Manuel Baragiola
         (1968-1980)
      email: ambaragiola@yahoo.com.ar










      
             
































































































































































































































































































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